Plagas de la madera

Debido al origen orgánico de la madera, este material puede sufrir el ataque de agentes xilófagos como hongos de pudrición y termitas (la principal plaga de la madera), que disminuyen su resistencia mecánica. El origen orgánico de la madera la hace susceptible de ser degradada por organismos xilófagos. Sin embargo, para la actuación de la mayoría de estos organismos xilófagos, se requieren contenidos de humedad o situaciones que no deberían ser frecuentes en estructuras de madera bien diseñadas, construidas y mantenidas. Las técnicas de tratamientos y los productos protectores de la madera permiten en la actualidad evitar riesgos de ataque en las situaciones de riesgo.

Los principales agentes degradadores de la madera son los hongos e insectos xilófagos. Los hongos xilófagos son de dos tipos: hongos cromógenos y de pudrición.

Los hongos cromógenos se alimentan del contenido celular de las células vivas de la madera, pero no de la pared celular. El único efecto importante que producen sobre la madera es un cambio de coloración (azulado) pero en general no afectan a la resistencia mecánica, ya que no alteran la pared celular, responsable de la resistencia de la madera.

Ejemplo de ataque de hongo cromógeno en una partida de madera inspeccionada por AIDIMA.

Los hongos de pudrición sí se alimentan de la pared celular, por lo que producen una pérdida de resistencia de la madera. Estos hongos pueden ser de pudrición parda o de pudrición blanca. Los primeros se alimentan de celulosa y no atacan la lignina, que se caracteriza por un color más oscuro. Con su ataque, la madera se rompe y deja cubos o formas paralelepípedas, por lo que a veces se denominan también hongos de pudrición cúbica.

Ejemplo de ataque de hongo de pudrición parda en una viga inspeccionada por AIDIMA.

Los hongos de pudrición blanca se alimentan de lignina, y no atacan la celulosa, caracterizada por un color más claro. Con su ataque, la madera se rompe en fibras, por lo que a veces se les denomina también hongos de pudrición fibrosa.

Las condiciones higrotérmicas que favorecen el ataque de estos hongos xilófagos son:

a)       Humedad de la madera: debe estar comprendida entre el 20% y el 100%. Por debajo del 20%, el hongo no puede desarrollarse; y por encima del 100% no existe el suficiente oxígeno para que éste viva. El desarrollo óptimo de la mayoría de los hongos xilófagos se alcanza al 40% de humedad.

b)       Temperatura: la temperatura óptima para el desarrollo de los hongos oscila entre 3 y 40ºC, encontrándose su óptimo alrededor de los 25ºC.

En el mundo existe una gran diversidad de  insectos que se alimentan de madera. Si nos ceñimos a nuestro entorno, los siguientes tipos de insectos xilófagos son los más habituales.

Los líctidos (polillas) tienen larvas que se alimentan del almidón contenido en la pared celular. Sus galerías son de 1 mm de diámetro con serrín; los orificios que dejan en la madera al salir de ella como insectos adultos son también de 1 mm de diámetro. En ocasiones atacan la madera dos veces por año. Atacan principalmente la madera seca de frondosas de vasos grandes y con importante contenido en almidón (roble, castaño, nogal, fresno, olmo). Los daños que producen son principalmente estéticos, no estructurales.

Izquierda: degradación producida por Lyctus bruneus (polilla). Centro: Insecto adulto. Derecha: larva del insecto.

Los anóbidos (carcoma fina) tienen larvas que se alimentan de la celulosa de la pared celular. Sus galerías son de 2-3 mm de diámetro con serrín menos fino que el de la polilla; los orificios que dejan en la madera al salir de ella como insectos adultos son también de 2-3 mm de diámetro. Atacan la madera cada año. Atacan madera de todo tipo, tanto de frondosas como de coníferas. Los daños que causan son más importantes que los de la polilla, pero son estéticos, no estructurales.

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